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La tierra, las viñas, el clima, la conjunción de los elementos..

La tierra tiene una especial importancia en el cultivo de la vid, nuestros abuelos lo constataron con los conocimientos adquiridos durante siglos de experiencia.

Los estudios sobre suelos idóneos realizados por el CRDO Ribera del Duero determinan que tales suelos son los que tradicionalemente se han dedicado al viñedo en la Ribera, que como leemos en escritos de distintas épocas deben ser de tierra suelta, bien soleada y ventilada; por lo que se plantaban las laderas orientadas al sur, sur-este en las que predominan los suelos de origen arcilloso-arenoso con base caliza próximo a las vegas del Duero.

El clima de la zona continental-mediterráneo con baja pluviosidad (400/500 l/m2 año) y con grandes contrastes térmicos, se considera ideal para la producción de vinos de calidad.

Las quince hectáreas de viñedo que conforman nuestra propiedad de la variedad tinto fino o tempranillo, están todas ellas en suelos dedicados tradicionalmente a la vid, teniendo algunos más de cien años de antigüedad.

Conscientes de la importancia decisiva de la uva en el vino, cuidamos nuestro viñedo según los métodos tradicionales de trabajo en la Ribera realizando bajas producciones entorno a 2'5 kilos por cepa, garantizando así la calidad del producto.